hacia el sol
en su alto cenit
la mujer
despliega sus tallos
de filigranas voraces
—no hay súplica—
sólo un hambre de cielo y nube
—igual al mío—
un corsé de hojas
en profusión de flores
que entre los resquicios
se siente soplo
un armazón que vuela
en complicidad de rayos
espíritu azul que se esfuma
en el letargo del frío.
Del libro “La ruta del marfil” de
Marina Kohon -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti
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