domingo, 26 de junio de 2016

SOLO HAY UNA FORMA


La confusión se apoderó de todos los científicos de la nave al comenzar a recibir las primeras señales e imágenes del planeta donde habían «sembrado» los huevos de enormes animales con el único interés de estudiar sus posibles capacidades pensantes; era el tercero de un pequeño sistema ubicado en una de las puntas de aquella galaxia espiral encontrada en el cuadrante H-25.
—He revisado varias veces nuestro desplazamiento —respondía el ingeniero de vuelo a la interrogadora mirada del capitán—; sin dudas es ese el planeta donde fueron colocados los huevos.
—¡¿Pero y esto que encontramos?! —refutaba con asombro el jefe de la expedición.
 Todos respondían con silencio; manifestando una tremenda incertidumbre ante las imágenes que
tenían delante. Eran seres muy parecidos a ellos viviendo dentro cavernas y alimentándose con carne
cruda.
—¡Ellos son como nosotros! —decía el capitán mirando indistintamente cada uno de los más de cien
monitores que mostraban videos de casi todo el planeta.
—¿Lo serán realmente? —preguntó la especialista en genomas.
—Solo tenemos una forma de saberlo —respondió el primer piloto.

Omar Martínez González (Cuba)
Publicado en la revista digital Minatura 149

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