viernes, 13 de junio de 2014
LA MELANCOLÍA DEL VINO
Del horizonte curvo de tu espalda
sedúceme su línea, en el punto,
donde un desliz el dedo que barrunto
toca el último cielo con giralda
de tu cuerpo. La carne espera calda
entre tus piernas. Tomo, aprieto y unto
tus nalgas con mis manos, mientras junto
alacranes debajo de tu falda.
Con el seseo niño de lo tierno,
háblame. Escucho la melancolía
del vino en las tabernas del invierno;
donde la luz pintó la celosía
de un amor, desnudando el infïerno
del llanto al deshojar la flor del día.
Antonio Ramos Olmo -ESPAÑA-
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