En la granja las gallinas veteranas conscientes del proceso que deberá comenzar, andan revolucionadas. Cuando el gallo cante al amanecer, rejuvenecerán, perderán peso y se les caerá el plumaje hasta quedar convertidas en indefensos polluelos. Aunque lo más complicado, sin duda, será introducir la cabeza en el cascarón.
DAVID MORENO
Publicado en el blog microseñalesdehumo
martes, 4 de junio de 2013
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