miércoles, 6 de julio de 2016

ESTE MARTES


Un martes por la tarde,
se le perdieron por ese punto infinito del cielo,
ella los esperó todas las tardes de martes,
sentada en el banco del parque con el túper,
les guardaba comida que cocinaba para ellos,
como los sábados por la noche.
Así aguardó uno a uno los martes
acompañada los últimos por un bastón,
una visión nublada
y ese punto infinito siempre inmóvil
y que hoy martes por la tarde,
se agita al parque
con una brisa conocida,
mueve a los brazos de los árboles
y a los pájaros a saludar al crepúsculo.
Se le estremece el bastón
y ella que ve muy poco,
pero siente mucho,
sonríe, abre el túper
y ofrece la comida de este martes.

Miguel A. Ortega

No hay comentarios:

Publicar un comentario