domingo, 3 de julio de 2016

MIS ESPINAS, MI DOLOR Y YO

                                                                                 
“ ¿Con qué se coronará tu paciencia, si
ninguna adversidad se te ofrece ?”                    
Tomás de Kempis

Como los jardineros tengo yo
espinas soterradas en la piel;
ya traslapadas por mi humana arcilla
mimada, mas efímera y doliente.

Porque con ellas aprendí a vivir,
ya no más me importunan ni me hieren
y hasta he llegado a amarlas con pasión
como noble catarsis; cual crisol
que pule mis antojos y mis ansias.

Ya no más me importunan, y las amo
y sólo las detecto cuando un fiero,
extraño garfio quiere desplazarlas.
En mi pálpito están, mudas y alertas:
son mis espinas, mi dolor y yo.

Ya nunca más ajenas me serán;
sé que estarán allí , siempre latentes,
cual centinelas de mi “interno YO”.
Y cuando algo en pavura me estremece
ellas amuralladas, cual vigías,

fanal se tornan y mis sombras vencen,
dándome reciedumbre en soledad,
y dejándome ver cual en diorama
ya sin dolor, rencor ni pesadumbre,
pasados dramas que me hicieron roble.

Así son mis espinas: aceradas
como trama y urdimbre allí en mi ser;
así anidadas en mis entretelas
dándome amor, perdón y compasión.
Son ¡MIS ESPINAS, MI DOLOR Y YO!
                 
Poema del libro “Del crepúsculo a la alborada”  de Leonora Acuña de Marmolejo
Galardonado con un Accésit en el XIV Concurso de Poesía  Pedro Izquierdo-Tejido” (2004 / 2005) de la Cuadratura del  Círculo Poético Iberoamericano (Santa Mónica , California) en homenaje póstumo al Apóstol de Cuba JOSÉ MARTÍ.  
                                                
                               

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