jueves, 5 de febrero de 2015

LÁGRIMAS DE HIELO.


Se levantó apresurado
de su cama, de su lecho
pues no tenía … derecho
se lo habían… arrebatado.

Y dirigió su mirada
hacia el escabroso camino
donde su burdo destino,
hacía de su vida… morada.

Nevaba, mucho nevaba
tanto así, que hasta temblaba,
eran sus horas, suplicio
de las penas… que guardaba.

Y completo se entregaba
a su faena exigente,
solo tenía en su mente
el amor, de los que amaba.

Sobre el hielo van quedando
diez mil huellas del quebranto,
son lágrimas del buen obrero
que ni el frío, ni el cruel llanto,
la dignidad… le han quitado.

DARWIN I. FLORES VARELA

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