Parece un ruego, una petición que haces a un mundo sordo, que no escucha mi ve. Un mundo hambriento de poder y de sed. Nada importa, sólo sus intereses.
Hablamos de paz y nada se hace y es una pena, estamos destruyendo nuestro hogar, el de nuestros hijos, nietos y nuestra supervivencia en la tierra.
Muy sentido tu poema, y cierro diciendo: Amén.
Iris Ponce
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