… Era Luna Llena veraniega y tu corazón yacía en soledad y el calor te agobiaba en una noche tropical típica del verano, cuando de repente te acordaste de un antiguo amor adolescente casi como por azar y sin venir a cuento comenzaste a evocar a ese amor impetuoso que te trasladaba en un instante a otros tiempos idos más felices que ahora, a tu “época dorada” en la juventud, cuando vibrabas por todo y tenías muchas amigas sin derecho a roce, bueno alguna que otra sí, pero sentías en tu cuerpo, en tu alma y corazón que te comías la vida a trompicones, que tenías ilusión por el futuro que vendría y en el terreno amoroso-sexual estabas en la base de la pirámide amorosa, con varios escarceos sexuales con mujeres variadas y querías ascender la pirámide hasta su cumbre total sin prisas, pero sin pausa, degustando subliminalmente de esos momentos en los que vibrabas de alegría, de bienestar emocional y no como ahora que parece que has quemado las naves vitales y yaces sin pasión amorosa, cayendo constantemente en la apatía y en la rutina cotidiana, sin esperanza, medio deprimido, sumido en una soledad interior silenciosa y deprimente, con miedo al futuro que vendrá, angustiado, desnortado.
Pero ahora por fin ya ves la luz al final del túnel, porque ha llegado a tu vida la amada que tanto ansiabas y esperabas, porque nunca es tarde, si la dicha es buena y la espera ha dado sus frutos y un amor continental ha cruzado el charco y por sorpresa ha traspasado tu corazón solitario y el querubín del amor con sus flechas ha traspasado tu corazón sediento de alegría, de felicidad, de gozo, de pasión, de bienestar emocional y los dos corazones enamorados ávidos de pasión gozarán de la vida con fruición…
Juan Montero Lobo “Visnú” -Segovia-
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