Junto al espejo una mujer espera
pudo quebrar su sombra en el postigo
romper la noche y dialogar conmigo
y ocultar su hermosura pasajera.
Ella trepa celeste enredadera
buscando el mismo cielo que persigo
y es de mi sorda percepción testigo
lamiéndome la piel como una fiera.
-Amiga ven, ardiendo está la Vida
sorteando su caudal en esta herida
oigo tu voz, lasciva y constelada
es la mujer impar que espera dentro
con sus trenzas doradas como un centro
YO SOY la eternidad en su mirada-
Rosamarina García Munive -Perú-
Publicado en la revista Oriflama 25
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