miércoles, 4 de febrero de 2015

EL GUERRERO


Sonreí al ver a mi reina,
desde la colina contemplé su estampa,
la diosa de la tierra era,
por ella a la guerra voy
sin piedad a lo que me mande y diga,
miles de guerreros me esperan
a que yo les dé la orden
para la gran batalla,
más yo espero su voz,
y en cuanto la oiga,
iré a la muerte por defenderla,
pues para mí es un honor
servir a mi patria y a ella,
ya que si muero en combate,
no hay mas gloria para un soldado
que lo cubran con su bandera,
y al lado la amada,
orgullosa de que así lo hiciera.

Miré el horizonte,
el sol salía,
y sentí el calor del padre eterno,
que era amor a la vida,
que nos protege siempre
y nos anima al avance, al andar,
sentí el latir de todos mis ancestros
al contemplar los árboles,
la hierba verde,
el riachuelo juguetón que corría
alegre por el valle,
cientos de aves que al volar,
me transmitían la fuerza
de los dioses del aire,
y una fe en la victoria,
me hizo remontar mi alma
a las estrellas, a mi familia
los inmortales.

La vi en su trono sentada,
tranquilamente me observaba,
miles de criaturas pequeñas llevaba
que como niños mimaba,
alrededor la envolvía una aureola azul,
como si fuera hija del alba,
y en sus ojos vi la mirada
de todos los de mi raza,
era mi propia alma,
me sentí orgulloso de que así fuera,
y que me amara tanto,
pues si muero en batalla,
cuando me juzguen
de los muertos que haga,
ella estará a mi lado
y me juzgará sólo ella,
nadie podrá decir nunca nada,
pues mi esposa es también guerrera.
y sabe que amarla a ella,
es cruzar limpio
todas las fronteras.

…Y la brisa de la mañana era fría,
pues el invierno reinaba,
más en mi corazón
el fuego ardía,
y como águila dorada,
relucía...

FRAN TRO -España-

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