Dos.
Dos mil horas no bastarían.
Estar en tu abrazo metida
boca abajo toda entera
Mientras tus dedos laten en mi espalda
adviertes la ampolleta que tirita
amenazando oscuridad
Mi respiración humedece tu pecho
y tus ojos miran un cielo
que nos cae encima
Y dormimos.
Maritza Álvarez -Valparaíso (Chile)-
Publicado en la revista Arena y cal 220
No hay comentarios:
Publicar un comentario