Tras dos cortinas de colores verdes, azul y amarillo he dejado sobre la cama y un banco mi cansancio, con un fuerte olor a esfuerzo y melancolía.
Mis palabras al igual que mi aliento hacen mover lentamente las cortinas como ola que se dispersa en el mar.
No hay secretos aquí todos escuchan tú voz.
Las paredes se cubren de tristeza por cada persona que ven llegar.
Aquí también me encuentro yo en espera de nuevas noticias.
Entre enfermeras y doctores se queda nuestra espera
¡Ay de ti! ¡Ay de mi!
Unos libros, unos cuentos son la compañía.
MARÍA LUISA CORONADO
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