San Juan y Martínez, eco
de parque paradisíaco
entre aroma de tabaco
y cerro empinado y seco.
Se juntan montaña, hueco,
palmares, muros y rejas
mientras tus casonas viejas
aún con donaire español,
siguen tapándose el sol
con un sombrero de tejas.
Con teñidos arabescos
por la sombra dibujados
los picachos encumbrados
de tus lomas son más frescos,
sus balcones pintorescos
embellecen el bajío
y el hilo largo del río
como un gusano se pierde
junto a la fangosa y verde
costilla del veguerío.
Juan Rodríguez Cabrera
Publicado en la revista Carta Lírica 18
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