Entre el amor
y los mundos
sobre el yugo del hoy
existe tú,
imán de azúcar del idilio.
Musa que ondulas calma
y envés de garbo sentido,
manos,
senos,
caderas,
ojos de antónimo profundo, mujer.
Cada blasón desdobla el peldaño,
evoca la fuerza de crepuscular sentir del hombre.
Cada racimo de hora es denso anhelo en tu lecho.
Tu amor curtido en dimensiones
y tristeza omnipresente y sin olvido.
Los sabios se quedan con instantes y granito.
Los ciegos con microscopio de tacto asumido.
Desde Adán el esfinge del delirio,
desde Caín el poeta maldito,
tu gentileza y árboles de cabeza cepillando tu beldad y tus sueños.
La sociedad machista te ha marcado un ende en pos,
mas son solo caudales necesitados de frío
los que quieren anudar tus pies.
Los que quedan en la lánguido peregrino y galibo de existencia.
El a diario de la margen donde el poeta piensa en ti.
Causas de entraña,
espejos con relente a la ventana
los hijos del anhelo
y de lo mutuo son el porvenir en tu regazo,
son sol,
son luz,
son Pegaso y la voluntad infinita de amarte a ti.
Belén Aguilar Salas -Costa Rica-
No hay comentarios:
Publicar un comentario