martes, 25 de marzo de 2014

LLAMÓ Y LLAMÓ


Llamó al viento,
Éste pasó raudo, no la escuchó
o no quiso escuchar sus lamentos.
Llamó a la Luna,
ella indiferente, sonriente,
- Sonrisa arcaica.-
En nubes rosadas escondió su cara.
Silencio se oyó en la noche clara
Llamó al Sol el Sol la deslumbró,
la acarició, mas no le dio repuesta.
Y... cansada, sentada en el umbral de la vida,
esperó, esperó con paciencia, la llegada del ocaso,
mas éste plañidero hacia el horizonte
caminó ligero sin darle un remedio
Y llegó la noche, y llegó el invierno.
Llamó tanto, tanto llamó,
que al final llamó a mi puerta.
Y yo, piadosa, de par en par se la abrí
sin pedirle cuenta.
¡Llamó a mi puerta!

Rosa Ordóñez Martín -Estepona-

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