lunes, 24 de marzo de 2014

LEYENDO UN LIBRO


Fue como revivir o recordar.

Lo iba leyendo
y transfusión de sangre recibía
del hombre aquel, ausente, tan lejano.

 De pronto comprendí
que él expresaba
-memoria de vivir, ecos de espíritu-
aquello que yo nunca supe o pude.

 (Cómplice intimidad de la lectura
cuán un furtivo vicio solitario,
no obstante, compartido).

 Como un espeleólogo
sólo a la soga del lenguaje asido,
a aquella oscura sima descendía
a un mundo bello, alucinante, oculto,
para mí solamente reservado.

Y aunque estuviese sólo en ese instante
y sin otra compañía que un libro de poemas,
boca a boca sentí que respiraba
con el poeta aquel, ausente, tan distante,
muerto, quizá, hacía ya muchos años.

Del libro “DE LA ETERNIDAD DE LA BELLEZA” de PASCUAL-ANTONIO BEÑO GALIANA -Ciudad Real-
2º Premio, XXVII Certamen de Poesía Searus, 2004

No hay comentarios:

Publicar un comentario