I
¡Tiene el jurel tal tristeza
porque la sardina ha muerto,
que ahora su cola por cierto
no levanta la cabeza!
Ve que no se le endereza
a la hora de ir a nadar
y se tendrá que aguantar
esos ratos de placer,
que él y la sardina ayer
juntos solían pasar.
II
Hoy, la sardina difunta
será a la hoguera arrojada;
y quedará calcinada
entera, de punta a punta.
Hoy el jurel se pregunta,
¿ahora que va a ser de mí
si ya no te tengo a ti
para darnos el filete?,
todo se me fue al “garete”,
¿qué pinto en el mar así?
¡”COLIFLOJO” Y SIN SARDINA,
¿MI VIDA DÓNDE CAMINA…?!
Manuel MEJÍA SÁNCHEZ-CAMBRONERO -Ciudad Real-
No hay comentarios:
Publicar un comentario