Castellón, estadillo de luz
ilumina sus calles y plazas.
Monumentos gaiateros
iluminan la ciudad.
Semana magdalenera,
gentíos, alborotos,
romeros y devoción
unen a un pueblo,
luciendo niños y mayores
sus trajes típicos con gran ilusión.
Llegaron las fiestas patronales,
Castellón abre sus puertas
y corazón además
para acoger a sus hijos
y a los que lo quieran celebrar.
Son fiestas para todos,
grandes, chicos, ricos y pobres,
es una fiesta popular,
nadie es un extraño
en esta bendita ciudad.
Comienzan con “EL PREGÓ”
invitando el ayuntamiento
a la ciudad y termino natural,
a celebra dichas fiestas
con alegría un año más.
Seguimos como romeros
y a la ermita debemos llegar,
todos andando el camino,
en San Roc, una pará.
Almorzamos en concordia,
cogemos fuerza para culminar,
y visitar la ermita magdalenera
punto de salida de la antigüedad.
Proseguimos sacando la enseña,
nuestra seña de identidad,
las gaiatas “esclat de Llum”
luz para alumbrar el camino,
para guiarnos y disfrutar.
Seguimos la semana
disfrutando sin parar,
acudimos al mesón del vino,
luego a la mascletá,
seguimos recorriendo las calles
plenas de alegrías, de fiestas,
hasta el “Castell de Foc” llegar.
Llega el sábado y a dar gracias,
acudimos a la Verge del Lledó,
patrona de la ciudad,
ofrenda de flores ponemos
con devoción en el altar.
Cansados y agotados,
pero con deseos de continuar,
llegamos al fin de fiesta,
la reina y sus damas
en el balcón del ayuntamiento están
para dar las gracias al pueblo… en general,
deseando se hayan divertidos,
y gritando como final:
“MAGDALENA, VITOL”…
Y a esperar un año más.
Juan Aranda Gil.
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