Ahora las palmeras
hacen chiribitas con la lluvia:
cuerpos
de plexiglás y aluminio
retornan
al erotismo oculto de la playa
que aguarda los pasos vírgenes del día.
Hay un silencio perdido en los cipreses
que vigilan los secretos de la noche
entre murmullos
de caminos nunca desandados:
mareas
que se regazan en los plácidos entrantes
de la tierra, ermitaños celosos
de las canciones olvidadas del salitre,
ibíscum
que parpadean en el aire antiguo
del siroco.
El sexo altivo
se viste de lenguas bífidas
para mirar
el enigma de los amos de las fortunas
que siembre de oro los amaneceres vacíos.
Del libro Hojas de Menorca de
LUIS E. PRIETO
Publicado en el blog escribidor
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