Su recuerdo, se fue apagando lentamente
y llegó el momento que dejé de pensar en ella.
Regresaron a mi cielo las estrellas,
y el Sinsonte con su trino me hizo pensar,
que no valía la pena, dejar que su recuerdo,
lentamente acabara, con la poca vida,
que en mí dejara.
La olvidé lentamente, porque era imposible,
olvidarla de repente.
La tuve en mi recuerdo, como algo sagrado
viviendo aquí en mi mente.
De rodilla postrado, viví aquel pasado,
pensando en ella , en el presente.
Al irse sentí la humillación, odio y rabia,
brotaron dentro de mí, al sentirme burlado.
Por ella que juró amarme hasta la muerte.
Hoy creo que tuve suerte, cuando se fue de mi lado.
Quizás otro desgraciado, le toque vivir mi suerte.
Su recuerdo quedó enterrado,
en el campo del olvido,
donde viven los amores,
que quedaron olvidados.
Lorenzo Martín -New York-
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