viernes, 21 de marzo de 2014

EL ATAJO


Somos dos solamente que disfrutan
momentos tan sublimes y amorosos,
son perfumes y besos que perduran
tras miradas que no verán otros ojos.

Retazos de tiempo que nos regalamos
cubriendo los huecos oscuros del alma,
gran presente transgresor que a diario
no lastima, al no pensar en el mañana.

Corazón que ama no sabe de engaños
un alma que sufre busca desesperada
retener al sol y que no llegue el ocaso,
porque igual que la luna vive solitaria

entre otros abrazos, sobre otra cama
aturdida por silencios que en fracasos
alargan caminos de felicidad que clama,
buscándola entonces, eligió ese atajo.

Ramón Pablo Ayala (Argentina)

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