miércoles, 5 de marzo de 2014

EL ADIÓS


El adiós se marcho con la brisa,
se confundió con el vacio y se fue
a vivir en las constelaciones. Se
acomodó en la densidad de las nubes
y allí -en lo alto- parece majestuoso
señor de las alturas.
Con imágenes de colores cuando
la luz del arcoiris se refleja
en las nubes, reaparece
y no parece desvencijado,
ni sucio, ni viejo, ni mal oliente;
sólo taciturno, sólo sonriente,
sólo satisfecho. No quiso seguir
a nuestro lado.
Como una mañana fresca con
la incidencia de un sol que nace,
se mezcla, allí se acostumbró
a la solidaridad de lo extraterrestre,
a la modernidad de la
fantasía y desde las alturas
con el eco de una timbrada voz
que estremece, por los conductos
del aire que pasa por nuestros
pulmones oímos sus ronquidos
cuando duerme y sus bostezos
cuando despierta.
El adiós olvido sus ademanes,
olvidó las motivaciones, olvidó
sus huellas, olvidó sus lagrimas,
olvidó decir adiós. Ese adiós compuesto,
complejo, dulce, amargo, vacío,
transparente....se marcho.

JAY JAY

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