martes, 25 de marzo de 2014
DOÑA JUANA
He paseado nuestros cuerpos por media España
Mi lenta agonía abrasadora
No me importan
inquisidores
nobles o plebeyos
A todos
canso con tanto amor y tanta tristeza
Tantos
gestos abatidos
Tantas túnicas rasgadas
sin usar
Oh sepulta pasión
en estos campos
regados con la ira de mis imprecaciones
a la injusticia del destino inmutable y cruel
Tú cenit petrificado en llama de oro
Anhelo
imposible
¡Oh heridos senos
iluminados de amor
Pasivos rezos de plañidera pública
Gemidos de mi carne triste
perdida arista
mineral
Siempre iluminada con mi ruina
con mi enorme soledad
Ya no vendrás al tálamo
como antiguamente
con tus corzas
a palparme
el vientre ansioso de tu dulcísima semilla
germinación y sangre nueva en mi barro noble
-de reyes vengo- Recuerdo mi selva inundada
Tantas violencias en mi cuerpo desnudo
Sí
hemos hablado el mismo idioma de amor
¿Qué saben
estos?¿Qué saben de nuestras tiernas madrugadas?
¿De nuestros pugilatos sexuales? ¡Inconscientes!
Torpes beatos
Me siento desolada
seca
sin ti
Rezad y rezad
mis obispos y criados
¿Qué os atañe mi dolor y mi locura? ¿Quién
de estos castrados podrá igualar a mi Felipe?
¡Imbéciles santones! Ninguno desde luego
nadie podría jamás superarle
Oh qué amargo exterminio
siento en mi cuerpo
¡Viento enemigo
del destino mísero
te reconozco y temo!
Me has dejado aniquilada
reclusa en mi sueño
oscuro de mujer asediada por la historia
sin ninguna amistad
diversión o compañía
Sola
con la presencia inútil de un cuerpo frío
podrido horriblemente en esta caja de plomo.
Francisco Peralto
Publicado en la revista 2 poemas y un café
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario