sábado, 22 de marzo de 2014

DESDE LO PROFUNDO DEL POZO


(A la violencia de género)

¡Oh! Queridos míos,
Yo, madre de las madres.
Mujer creada,
vengo desde un pasado olvidado.
Con las manos atadas.
Con la boca sellada.
Mutilada por el tiempo.
Arrastrando cadenas
de vuestros ancestros.

¡Oh! Queridos míos.
Vengo desde el miedo
del principio de las Eras.
Desde el núcleo de mareas
y torturas.
Bosque espeso de espirales,
atrapado hasta el alma.
Con la inmortal serpiente
en el cuello enroscada.

¡Oh! Queridos míos
Esclava por milenios,
encadenada de mil maneras.
Cosidos los labios.
El grito callado.
Hetaira abusada.
Cautiva, prisionera.
Sierva sometida,
dominada, oprimida,
entregada y vendida.

¡Oh! Queridos míos.
Madre entera,
vengo de ser apedreada,
insultada, golpeada y matada.
Turbas de engañosos.
Farsantes comediantes.
Teatro de mentiras
que claman a Dios por mi vida.

¡Oh! Queridos míos.
Cansada camino
por los senderos de los siglos.
Humillación que arrastro con grilletes,
convertida en animal de carga;
con el deber de procrear
hasta que el cuerpo ceda.
Violada sin descanso.
Lisiada por el mundo.

¡Oh! Queridos míos.
Aboné desde la infancia,
la vida con mis lágrimas.
Forzada a penosas labores
de hombres castigadores.
De historias lejanas y cercanas,
imperceptible el camino
sin el derecho de ser
y el respeto a la diversidad.

¡Oh! Queridos míos.
Todos los hombres
pasaron por mi cuerpo.
Flagelada y desnuda,
siempre una decisión obligada:
Ser sumisa prostituta
o ser mártir de altares.

Os hablo, con esa voz ronca
que viene a través de los ciclos.
Intervalos sin descanso,
lágrimas de amor, dolor y acero.
Con el quejido del animal herido.
Desde lo profundo del pozo,
¿Hay alguien que oiga mi eco
en el espacio?

Ana Maria Lorenzo -Zaragoza-

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