fracturando el silencio. La asamblea
de los cinco sentidos titubea,
perpleja entre dictámenes dispares.
No más tesis, conceptos, circulares,
hora es ya de la acción. Se agujerea
la calma enmudecida, y son tarea
de la noche estival risa y cantares.
Cante el juglar, acróbata y payaso,
y brinde cada cual, alzando el vaso,
por la frivolidad de los sentidos.
Sorpréndanos el brillo de la aurora
sucumbiendo a una oferta seductora,
entre brazos y muslos sumergidos.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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