El atasco, la reunión de las diez, la presentación desastrosa, el maldito ordenador dando problemas de nuevo, el dentista del niño (“¿otra vez?”, preguntó el jefe) y la lavadora rota, enumeró mentalmente mientras recibía el beso del marido, menudo día, qué había de cenar, preguntó él, tras dejarse caer en el sofá y encender mecánicamente el televisor. Y ella apareció en la sala con su delantal y una bandeja, gazpacho, querido, dijo, y lentamente vertió el líquido espeso y rojo sobre el hombre estupefacto, sin importarle las manchas que a fin de cuentas no pensaba limpiar nunca, pero nunca más.
Del libro Cuentos iberoamericanos de VIVIAN WATSON (Venezuela / España)
Publicado en los Cuadernos de las Gaviotas
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