lunes, 27 de junio de 2016

AUNQUE TE NOMBREN DISTINTO


Eres el mismo que iluminó mi vida;
si eres el mismo que supo volver después de la tormenta,
aunque te nombren distinto,
tu nombre es el mismo,
tu rostro es siempre de amor y el amor es el camino.
Si eres el que salvó los esclavos,
cobijó a los desamparados,
trató a todos por igual,
aunque te nombren distinto,
tu nombre es el mismo y tu nombre es el camino.
Si tus manos son las mismas que curaron,
tus pies son los mismos que caminaron aquel valle y el huerto,
si eres el mismo que supo dar vida,
y despertar aquel muerto,
amaste al prójimo como al enemigo,
aunque te nombren distinto tus ojos son el camino.
Tu voz es la misma que no se quebró ante la soberbia,
tu espalda es la misma que cargó todo el peso de la intolerancia ciega,
tu ropa es la misma que abrigó tu sangre.
Si eres el mismo que dio su palabra al mundo,
que entregó su corazón sin medida,
el que derrotó al olvido,
aunque te nombren distinto…Tu sangre es el camino.

Gabriel Figueredo 
Publicado en la revista Aldaba 30

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