domingo, 1 de noviembre de 2015

MÁS SOBRE EL DOLOR


Es como sí me desgarrarán las entrañas con las manos y sin anestesia.
Es como sí me clavarán un cuchillo en mi pecho repetidas veces, sin misericordia. Por el contrario, con toda la alevosía y malicia que existe.
Es como quemarme viva.
Es como si me abrieran la piel, en carne viva y luego le agregarán sal para aumentar mi sufrimiento.
Eso es, una buena descripción; de lo que representa el dolor físico o emocional. Da lo mismo, porque en ambos casos; me hacen sufrir.
El emocional me destruye y derrumba por dentro.
El físico, daña mi cuerpo.
Soy un ser integral, no puedo separar mi alma de mi piel; porque están unidos, mientras permanezca en este viaje; que se llama "vida".
¿Por qué existe el dolor?
¿Para recordarnos que no somos invencibles?
¿Para disminuirnos? o ¿Para hacernos crecer?
¿A quién? se le ocurrió decir, que el dolor es bueno.
Dudo que Jesucristo cuando fue crucificado, haya pensado: "el dolor es bueno"; pero tuvo que sufrir injustamente. Aunque, él pudo haberlo evitado; pero decidió pasar por él, para dejar su huella en el mundo.
Nosotros tampoco estamos exentos de sufrir. A veces lo padecemos, en consecuencia, de las malas decisiones tomadas en el pasado, otras veces injustamente o accidentalmente; pero igual nos toca padecerlo.
La pregunta es:
Después de la gran caída, sea cual sea. El dolor llega para quedarse por un tiempo.
¿Soy capaz de levantarme y seguir adelante?
Lo importante no es que tan duro me han herido o cuanto he sufrido.
Lo importante es, ser capaz de superarlo y continuar danzando la danza de la vida. A pesar de que me hayan arrancado las piernas, siempre hay una manera de continuar danzando.

Morela Benavides

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