Son tus gnomos
etéreos
pinceles de tu declive,
sueños sumergidos
en los oídos de pordioseros,
presuntuosos anagramas
de pinta ordinaria.
Psicólogo
sacudido entre dislexia
y cebada.
Montículo de rabia
colgada de diplomas
y premios moribundos
de un asunto profundo.
Presunto intelecto
de cúpulas doradas,
vives surcando ríos
que mojan la chingada.
Sueles precipitar tu pensar
en savia,
tu necrosis es oxidada
y tú nefasta
manera de oscilar
entre las sabanas
es un manjar de moscas retrasadas.
No duermes
por mofarte
de inconvenientes
que un lupanar
de Pompeyo
resguarda entre cienes.
Impregna la carne
de correosa humanidad
y pinta la humildad
sobre tus hombros.
Angel Omar Vera González
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