Dónde.
Dónde va tu alma
cuando yace rendida y desnuda;
expuesta y sincera.
Dónde.
Cuando ya no existen cárceles
ni corazas sustentables.
Y dónde el destino de tu corazón;
corcel brioso, empeñado en lo nuestro.
Es decir,
obsesionado en contar estrellas
y dispuesto a caminar descalzo
sobre la húmeda hierba de la pasión.
Y tu mirada;
candil amanecido de vida...
Dónde el cálido linaje de tus manos,
la mágica textura de tus dedos
y todo el estremecimiento mío.
Maritza Álvarez -Chile-
Publicado en la revista Arena y Cal 209
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