jueves, 22 de mayo de 2014

TE DESCUBRIERON


Usurpaste su personalidad.
Quisiste ser otra persona.
Sin embargo nada cambió.
No pudiste ser él
porque te faltaba su simpatía,
su facilidad de palabra,
su don de gente.

Te reconocieron rápidamente
porque había gestos de él
que nunca sabrías imitar.
A nadie conseguiste engañar
y menos a su chica
que supo enseguida quien eras
cuando la besaste al atardecer.

Nadie besa como otra persona.
El beso es como la huella del dedo,
no hay dos iguales.
Te descubrieron en cuanto
abriste la boca: hablando o besando.

JOSÉ LUIS RUBIO

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