viernes, 23 de mayo de 2014

CASA NUEVA


Los ruidos de la casa recién habitada son grietas en mi cerebro.
Primero escucho a un viejo gimiendo tras unos golpes en el torax, se estará atragantando con sus esputos,
y no es un viejo,
es el frigorífico que es de los caros y se enfría o refrigera solo o algo de eso dijeron.
Las pisadas que se oyen en la parte de arriba son retazos de mis miedos de infancia.
Arriba no vive nadie.
A veces una cámara de aire o de gas se desinfla, ocurre cuando veo pasar un pájaro rozando los bordillos del patio.
Es la imaginación, mi mugrienta imaginación pero los poros de la piel se me abren como si gritaran: "miedo, miedo".
La mesa más cercana tiembla, son mis piernas.
O no.
Da igual.
Es mezcla de sugestión y viento.
Miedo, es miedo.
Escucho abrirse, al fondo, una puerta.
Veo una sombra.
Vivo solo...

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

No hay comentarios:

Publicar un comentario