jueves, 22 de mayo de 2014

MI PADRE


Mi padre...
Hoy le miro con tristeza.
Sus ojos están dolidos
y ya no conserva el ímpetu de antaño.
La fuerza le dio la espalda.
Su sonrisa se va apagando
y las arrugas bañan su frente.
Mi padre...
Que tenía el arrojo de los vientos.
Observaba confiado a las estrellas
y hacía crecer con su fe espigas entre las piedras.
Avanzaba con paso firme
por el más extraño laberinto.
Y era viña de inagotables logros.
Mi padre...
Que con tesón
construía esperanzas,
sembraba alegría a su alrededor
y sin más instrumento que su voz
levantaba una escalera de ilusiones.
Mi padre...
Que sólo le queda soñar
y es hoja reseca por los años.
Se empeña en atrapar
las ramas de su recuerdos
y las agujas del reloj
le desafían.
Mi padre...
Que soporta
sus noches de soledad
agazapado en sus secretos,
y solamente le llega la luz
cuando le ofrecen
el aroma de una caricia.
Mi padre...
Que la resignación
respira a su lado,
y el olor de las nostalgias
perfuma su alma.
Y calla...
Y calla...
Y ve pasar el tiempo.
Mi padre...
Que soy parte de él
y provoca que me venza la melancolía
al contemplar su imagen.
Le amo cada minuto, cada segundo,
y siempre está y estará
en mi memoria y mi corazón.

María del Carmen García Moruja -Sevilla-
Publicado en la revista Aldaba 17

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