Mirándome azorada
en el espejo
me dí cuenta de los
años que pasaron
sin darme cuenta.
Que van dejando
del tiempo
cicatrices
en mi cuerpo que
se va envejeciendo.
Y sigo aquí
en estas sombras
que dejaron ataviado
el esplendor
de mi pasado
el efímero
presente que
no vivo día a día
y mi futuro inmediato
que es incierto todavía.
El paso inexorable
del tiempo
hace estragos y
no deja estímulos
porque el físico renuncia.
Y me pregunto
porque si has de tener
una mente lúcida
el cuerpo se deteriora
y se arruga.
Y aún amor
siento la pasión en él
como si fuera que por dentro
solo tuviera veinte.
No me dejes amor
que me vea devastada
ven a buscarme
rápidamente
no dejes decaerme
porque si sigo
mirándome al espejo
se tendré que dejarte
que alejarme de ti
aunque no lo quiera.
Ven amor
que mi frescura
se va apagando
aquella que va feneciendo
por circunstancias
de la vida.
Diana Chedel -Argentina-
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