domingo, 25 de mayo de 2014

EL ALIENTO DEL PENSAMIENTO


Si no hay un dedo de frente
no se sabe lo que es la vida,
que no es un charco
donde meter el pie
y asustarse de la salpicadura.

Grandes mares nos rodean,
olas gigantes que nos muestran
la maravilla de su grandeza,
más benévola y dulce
que el oblicuo pensamiento.

Y aquel pequeño dedo de frente
que se asusta de la belleza
que el cuerpo muestra,
le es más necesario curar su alma
que andar con punzadas en la cabeza.

Nunca fuera mal acogido
por los dioses de las artes,
sincronizar la desnudez
de cuerpo y alma
y menos, la pureza del poeta.

Palabras en letras de oro,
hay que saber interpretar,
que no son cazos sin mango
que hay mucho más allá.
¿Con qué ojo las leéis?

Recordar que lo externo pasa,
mientras que el interior
perdura en la eternidad.
Mirad con el sentido de vuestra frente,
no con córneas de animal.

¿Por qué cuestionar lo que la vida regaló?
¿A caso es error hablar
de goces, placeres y amor,
decir cosas soeces
al igual que estupideces?

Líricos modos
que forman parte
del rico verbo.

Poeta soy que canto.
Aliento doy con mi voz.
Y en el final de la estrofa,
a todos pregunto:
El hálito que os muestro,
es mío o pertenece al Creador?

Ana María Lorenzo -Zaragoza-

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