sábado, 15 de diciembre de 2012

RETROCESO


Ella estuvo dos minutos observándose en el espejo: Se le desmoronó la jaula de sueños. Más abajo de su cuello todo era invisible. Cogió el pincel y volvió a dibujarse. Fue su mejor obra.

Escrito en el Café Comercial / Glorieta de Bilbao, Madrid
Raquel Viejobueno Rodríguez (España)
Publicado en la revista ¿Escribimos? 12

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