Tomé la novela de guía. Lo hice y no me arrepiento. Esos cabrones de Vance y Denver, me tenían harto.
Todos los días me golpeaban, revolvían mi casillero, robaban mi dinero y mi merienda. ¿Los demás?
No son inocentes, no señor. Ellos se reían, y seguían de largo, así que no me dan pena. Se merecían las
veinticuatro horas que los tuve en el aula, junto a los cadáveres de esos dos hijos de puta, creyendo que iban a terminar igual. Es mas, la verdad es que tuvieron suerte. Todo este pueblucho de mierda, tuvo suerte. La única razón por la que usé Rabia fue porque con el dinero que tenía lo único que pude comprarme fueron un rifle semiautomático y una pistola calibre 22, en vez del generador de cúpulas que quería.
Basado en la novela La Cúpula de Stephen King
Yunieski Betancourt Dipotet (Cuba)
Publicado en la revista Minatura 123
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