martes, 20 de septiembre de 2016

LA TROMPETA


Alguien toca la trompeta
son silbidos rechinantes,
no duerme mi cabeza
no descansan los ojos,
tampoco la mariposa
intrusa de la noche sombría
que huye de la trompeta
y de su silbido crujiente.
No reposan mis cuatro cabellos
y menos el alma bohemia
del que toca la trompeta.
Son las doce
son la una
son las dos,
la madrugada eterna es,
vil madrugada,
en las pestañas, en las cejas,
en vilo, en vigilia,
por la trompeta y su silbido
que aturde, que rechina.
un zancudo aparece
revolotea en mis orejas
resuena en el tímpano
baila con la trompeta,
y no duermo
y no sueño.
La noche es eterna
por culpa de la trompeta
del trompetista
y del enardecido sonido nocturno.

Roberto Hernández Zabala -Colombia-

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