miércoles, 25 de febrero de 2015

TULLIDO


Un tullido de última hora
gasta su último esfuerzo
en bostezar a la muerte.

Abstracto ademán
obligado por un ríspido
beso en la boca.

El tullido de última generación
golpea las palabras
cualquier palabra.

Cualquier palabra
ríspida escrita
con el velo del paladar.

Y escupe interrogantes
y respuestas
envueltas en la cal de la pared.

Un tullido como último auxilio
saca sus ojos blancos de la nevera
y dice que antes eran azules.

Dice que los compró en una granja,
que venían envueltos en papeletas
de lotería.

Escondo mis fuerzas,
mi imaginación y mis desechos.
Voy a cenar.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

No hay comentarios:

Publicar un comentario