Duerme largos inviernos mi cerebro, no quiere despertar, está nevando.
Afuera se oyen llantos de criaturas que no pudieron engordar.
Lejos de los montes donde los Gitanos bailan, sólo para calentarse, etiquetadas
embalan cobijas térmicas, con destino a los lechos de los poderosos.
Los rencores van creciendo, pero a grandes llamaradas los políticos soplan nieve.
Decretan vedas, y escases de alimentos.
Personalmente no acuso a ningún Ente. No es la avaricia lo que empuja al Mundo,
es el celo de quedar de último entre los primeros.
Ahora bien: nadie deja de mover las manos en busca de tributo para su pequeña
Hacienda. ¡Y las Familias pugnan por vivir en desahogo y no la casi miseria donde
se debaten las Clases medias.
No es la misa lo que afana sino el miedo al diablo. Y las Escuelas del Mundo no
enseñaran a defenderse. Y las Universidades son obligadas a graduar al sumiso.
Aunque “Los malditos Franceses” direccionaron nuevos conceptos de justicia
allí donde reinaba el absolutismo, el Paraíso sigue siendo Premio; dado al ganador
de salto alto
Del libro En las cartas que leía la Bruja de
OMILCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-
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