Palabra de Dios
Estoy terminando de leer Conversaciones con Dios, ya he leído los dos primeros libros, me queda la mitad del libro tercero. No sé si la conversación es imaginaria ni si lo imaginario es Dios o el Escritor. Sé que lo allí escrito merece una o varias lecturas. En esencia sea verdad o imaginación pura, nada perdemos con ampliar nuestros horizontes.
Esto dice a propósito de un país pudiente y pudriente del norte:
Viven en una sociedad dispendiosa, decadente. Casi en todo lo que hacen, integran lo que los ingenieros llaman "obsolescencia planeada". Los automóviles cuestan tres veces más y duran un tercio de lo que duraban antes. La ropa se desbarata después de usarla diez veces. Agregan productos químicos a los alimentos para que permanezcan más tiempo en los estantes, aunque eso signifique que la permanencia de ustedes en el planeta será más breve. Apoyan, estimulan y facultan a equipos de deportes, para que pagan salarios obscenos por esfuerzos ridículos, mientras los maestros, ministros e investigadores que luchan por encontrar una cura para las enfermedades graves, tienen que suplicar por dinero. Cada día, en esta nación, tiran más comida en los supermercados, restaurantes y hogares de la que se necesitaría para alimentar a la mitad del mundo.
Sin embargo, esto no es una acusación, sólo es una observación. Y Estados Unidos no es el único, ya que las actitudes que enferman el corazón son epidémicas en todo el mundo.
En todas partes, los desamparados tienen que humillarse y escatimar para mantenerse vivos
meramente, mientras los pocos en el poder protegen e incrementan grandes provisiones de efectivo, se acuestan sobre sábanas de seda, y cada mañana giran accesorios de baño hechos de oro. Y mientras niños raquíticos, de los que no quedan más que costillas y piel, mueren en los brazos de madres llorosas, los "lideres" practican corrupciones políticas que impiden que el alimento donado llegue a las masas hambrientas. Parece que nadie tiene el poder para alterar estas condiciones, sin embargo, la verdad es que el poder no es problema. Parece que nadie tiene la voluntad.
Y así será siempre, mientras nadie vea como propia la condición difícil del otro.
TITO ALVARADO
No hay comentarios:
Publicar un comentario