En aquel parque,
el que puedes ver,
al frente,
estuvimos soñando
con futuros,
con delicias,
con dedicatorias.
Ese parque claro,
terso,
resumen del paraiso,
pieza de museo vivo...,
complejo
sin pizca de intereses...
En aquel parque,
a fuerza de deseos,
se pudrieron las miradas,
la claridad,
quedó oscurecida
por el hastío,
por la delicada sombra
de los silencios.
Mira llorar a aquel parque,
con lágrima clara,
de claras soledades...
Julio G. del Río
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