No confío en los griegos aunque traigan regalos.
De los romanos no me fío aunque me llenen el estómago.
Detrás de la sonrisa no está la bienvenida.
Si una columna se derrumba no será sobre el dueño.
Nunca olvides que en la arena quienes mueren son hombres
y que los hombres de palacio no mueren en la arena.
No confío en la sombra que no se mueve con el Sol
ni en el soldado cantando sus heridas.
Si el dolor es la meta es mejor el olvido
antes que la medalla sobre el pecho sin carnes.
Yo desconfío de ellos con sus definiciones.
Ellos
tanto en el cielo como en las piedras de la noche
ocultando el camino y también el atajo
celebrando sus grises como tonos flamantes.
Si me vieran bailar al ritmo de sus golpes
solo será plantada sobre algún zinc caliente
como los osos amaestrados
del viejo circo ruso.
IRELA CASAÑAS HIJUELOS -Cuba-
Seleccionado por Claudio Lahaba
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