miércoles, 25 de febrero de 2015
NO SOY JULIO CÉSAR
ME LA TOPÉ a la salida de un mal cine: “película americana”.
--Licenciado—dijo, dando un gritico de niña mimada. Me encontraba
demasiado abrumado y no expresé gran cosa. No dejó de mirarme,
al tiempo que despachó a un tipo calvo y bajito, que la acompañaba.
Pronto llegó a mí y cogió mi brazo, al instante restregó su flaca
cadera contra la mía. Yo tenía la voz apagada, la garganta vacía, los
labios resecos. De pronto preguntó:--¿Te graduaste? ¿Y te casaste
con Ramona?
La traje a mí, ahí le vi los ojos vacíos, sin que en ellos hubiera señal
de reconocimiento; su mirada está dirigida hacia dentro.
La insté a deslizarnos a lo profundo de una avenida, bordada en anuncios
y vitrinas luminosas. Caminábamos tambaleando de lo apretados que
íbamos. La miré y le vi dos lágrimas, silenciosas lavaban la languidez en
su rostro.—Dios mío—dijo, ¡Julio César!, ha pasado tanto tiempo. ¿Sabes?
Julia, cumple cinco años. Tiene los ojos verdes y chispeantes, como a vos
te gustan, dijo esto y luego, expresando horror en las facciones:
Julio César, no debiste abandonarme, con mi Niña en mi vientre. ¡Sufrió y
sufrí tanto! Pudiste visitarme; no como Amante, mas sí como Padre de mi
Niña.
En seguida quedé abatido, ante la acusación de abandono.
Se retiró a la luz de un farol, sacó un espejito de cartera y empolvó sus
pálidas mejillas.
Estaba bien delgadita, pero deliciosa la figura.
Los ojos se le habían agrandado y entristecido.
Pero…, ¿quién es ella? No soy Julio César. ¿O sí?
Del libro TROCITOS DE ELLA EN MÍ de OMILCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-
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