domingo, 22 de febrero de 2015

MI PUERTO DE IBIZA


Mi puerto era bello,
mi puerto era mío,
los años pasaban...
De niña muy niña,
corría cada día por él,
pescaba descalza,
rozando las olas,
con mis pies desnudos.
Esparralls y mabres,
algún pequeño "anfos".
Mi cesta de peces crecía,
al caer lenta la tarde,
y declinar perezoso el sol.
!Cuando más picaban!,
el corcho se hundía,
una y otra vez,con rapidez.
La masa de harina,de aceite,
y de agua, bien amasada,
Pequeñas porciones de cebo,
barato y de gran sencillez,
que con creces cubrían,
mi ilusión infantil...
bien prendidas del anzuelo,
las porciones de aquel cebo.
Círculos concéntricos,
anunciaban las picadas,
predisponiendo a la paciencia,
de todo buen pescador.
Mi puerto era bello,
mi puerto era mío,
los años pasaban...
Y en algún amanecer,
en un viejo cuaderno,
de tapas muy gastadas,
en la terraza de un bar,
escribí algún poema,
de amor adolescente,
inflamado de amor...
contemplando amanecer.
Eran ya otros tiempos,
vestidos con mucho vuelo,
cosidos por mi madre.
Me sentía muy bonita,
paseando por el puerto.
Lugar de encuentro,
donde dejarse ver.
Festejos de antaño,
pequeños romances,
de ida y de vuelta...
sobre el viejo puerto,
el domingo por la tarde.
Llegaban las estrellas,
del "aquel" Septimo Arte,
Liz Taylor, Romy Seneider,
y otras muchas más,
paseaban por el puerto,
desgranado su glamour.
Y nosotras seguíamos,
soñando al atardecer
Mi puerto era bello,
mi puerto era mío,
los años pasaban...
Llegaron los "hippies",
desembarcaron flores,
con muchos amores
Mi puerto tenía colores,
y mucha, !mucha alegría!
!Qué tiempos vivimos,
que magníficos tiempos!.
Caminaba hacia "es Muro",
para ver la puesta de sol.
Sonidos de barcas de pesca,
secándose al sol de la tarde,
haciendo perezosas la siesta,
con amarres golpeando rudos,
unos contra otros.!Musiquilla!
chocando sus quillas y cuerdas
Un perro ladraba a lo lejos,
el agua se escuchaba navegar,
movida por un suave viento
Olía a brea, a gasolina y sal,
Han pasado muchos años,
ya no hay un silencio callado,
ni se se escuchan las sirenas
de los barcos que llegan,
o de los barcos que se van,
no se conversa a media voz,
ni se ve pasar el tiempo.
Ahora se corre tras él...
y no se alcanza jamás.
Me cuesta reconocer mi puerto,
imposible oír su silencio,
ni ver las redes al sol,
como dibujadas en tierra,
ni escuchar las sirenas.
A veces , paseo por él,
cercano el amanecer.
Cierro entonces mis ojos,
trato de escuchar el silencio,
lo logro algunas veces...
Y sueño con mi puerto,
aquél que tuve un día,
y sentí como muy mío.
Hace de eso muchos años,
sobre otros amaneceres.

Mi puerto era bello,
mi puerto era mío,
los años pasaban...

 MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-

No hay comentarios:

Publicar un comentario