Lunas de tierras
que nunca conocí,
sonidos ingrávidos
que no pueden ser escuchados.
Monstruos etéreos
de caminos sinuosos,
pérfidas serpientes
de paso...
Pálidas noches
en sombras destelladas,
remates de vidas
caladas hasta los huesos,
miradas desconocidas.
El ser,
el desierto...,
la agonía de descansar,
el monstruoso pasillo
que no lleva
a los dormitorios.
De oriente
viene el viento
que no rozará mi rostro.
De cálidos paisajes,
mi corazón,
exhausto,
descifrará la condición...
La humana condición
será bebida,
en labios
no besados...
Julio G. del Río
No hay comentarios:
Publicar un comentario