Hago la construcción ilícita en mi cerebro, nido a la Mujer del mar.
No aprobará denuncias a sus secretos y habladurías del gran panorama en
sus dormitorios, ni que su estar no es normal, como nosotros en apartamentos.
Inmensos salones de recibimiento danza y escondite, son negras grutas
donde entra el mar llevando peses, conchas y otros alimentos.
Detrás de las persianas que son musgos y helechos colgando en los peñascos,
reina el silencio, sólo rumor de mar.
¡No mi amor! No has de amarme a tu manera—exclamará,--soy inquilina y no tengo
entrada propia al mar--. No tengo piernas, no tengo brazos, no tengo labios,
sólo aletas. Pero he de ser Mujer; si me quieres en mi ambiente doméstico.
¡Sentí el amor cuando rocé tu piel!, aunque exhibo escamas.
Del libro POR TU ESTAMPA de
OMILCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-
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