Es tu piel
como una guitarra de arena.
deja que toque
canciones de noche sobre tu vientre.
para que suene una melodía
que se escuche con las ventanas cerradas.
Y que resuene entre los muros.
Haciendo cantar a las flores de plástico
ancladas a las macetas.
Y a las piquetas de los gallos.
subidas a las veletas.
Que haga dormir a las bestias de latón.
tendidas sobre los grises prados.
y levantarse a las aguas
como caballitos de espuma sobre mi dedo indice.
Una melodía eterna,
que arranque tiras de piel azul a la luna nueva.
Y haga bailar a las estatuas,
que viven fijas en sus pedestales.
Es tu piel
una guitarra de tierra.
Deja que toque acordes sobre tus lunares,
Hasta que esa canción resuene
mas allá de las pulsaciones y de las leyendas.
Debora Pol.
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