lunes, 2 de febrero de 2015
ENRIQUE URIBE WHITE
En el amanecer del dieciocho de mayo
zarpó el “Santa Eulalia”.
El capitán iba en el puente de mando.
El viejo marino sabio
volvió a encender su pipa
y consultó un antiquísimo astrolabio.
Allí estaban sus libros, intactos,
el arco y las flechas,
los juegos, los discos, los gatos.
Nos quedamos en tierra mirándolo partir
en su último viaje inesperado.
¿Va rumbo al Ártico, donde el bisabuelo
buscaba la expedición perdida
del Capitán Franklin?
Navegará siempre en la noche
recorriendo la Vía Láctea,
señor de sombras y de música,
de rompecabezas y máquinas.
Después anclará en una estrella
de la constelación de Tauro
y cuando miremos al cielo
en las noches claras
veremos brillar las luces
del “Santa Eulalia”.
Del libro LOS NOMBRES DE LA AUSENCIA de MARUJA VIEIRA -Colombia-
Publicado en la Antología Todo el amor buscando mi corazón
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